Pero el hombre blanco despreció aquel tesoro y a medida que la vida le sonreía, él le contestaba dando patadas al destino.

Si alguien lee esta carta, no olvide que el fin de esta civilización
se debió al egoismo, codicia e incultura de la raza humana. Los hombres ya no somos mamíferos, el ser humano no se convirtió en depredador. La raza humana somos simplemente un virus;
matamos, crecemos, y nos multiplicamos. Por eso nos extinguimos, por eso las aguas se tragaron nuestra civilización.
La verdadera Atlántida, éramos nosotros. Y por eso dejo escrita esta nota para formas de vida inteligente venideras.
..CUANDO LOS HOMBRES ESCUPEN AL SUELO, SE ESCUPEN A ELLOS MISMOS.






